7 claves para educar efectiva y afectivamente


Te has planteado alguna vez para que educas?

Muchas veces lo hacemos de forma muy automatizada y por patrones que hemos ido observando sin centrarnos realmente en lo que importa y es en lo que están recibiendo nuestros pequeños.

Como respuesta a esta reflexión podríamos decir que seguramente nos gustaría educar para que nuestros hijos/as, alumnos/as… sean felices, saludables, seguros, para que sepan adaptarse, comunicarse, tener buenas relaciones.

Para que se desarrollen personal y profesionalmente, para que sean buenas personas, para que sean inteligentes, para la vida…

cada uno lo que considere…

Lo que debemos plantearnos en este punto es si lo que estoy haciendo hoy con ellos me acerca a ese objetivo o estoy continuamente en riñas, discusiones y reaccionando de forma no adecuada para conseguir este fin.

A continuación daremos algunas claves para poder empezar a aplicar desde hoy y así lograr resultados más alineados con lo que pretendemos.

  1. Para educar, mejor con el ejemplo

Si queremos que hagan algo que nosotros consideramos que es bueno para ellos deberemos primero ser conscientes si estamos siendo congruentes y nosotros lo estamos haciendo o si más bien estamos haciendo todo lo contrario.

Pues se consigue más con el propio ejemplo que intentando que nos hagan caso repitiendo una y otra vez lo que esperamos de ellos.

  1. Les acompañamos en SU camino

Al educarlos para la vida los estamos acompañando no para marcarles el camino, sino para que puedan elegir de forma consciente lo más adecuado para ellos de forma responsable.

  1. Educar con presencia

El sentirse escuchados, comprendidos  y percibir nuestro apoyo les facilita un crecimiento saludable.

Y así, poder centrarse en su desarrollo sin tener que destinar demasiada energía a protegerse, buscar aprobación, buscar atención, compañía.

  1. Raíces fuertes

El mayor regalo que podemos ofrecerles es un ambiente rico en valores y principios y establecer una buena base para su confianza y autoestima.

Cuanto mejores sean nuestras raíces más fuertes podremos mantenernos en los malos momentos y con mayores recursos contaremos para poder generar nuevas alternativas.

  1. Autonomía

Su nivel de autonomía estará relacionado con lo que les dejemos aprender descubriendo y no haciendo por ellos aquello que pueden hacer por sí mismos, la confianza que depositamos en ellos les será de gran ayuda que a lo largo de sus vidas.

  1. Habilidades sociales y emocionales

Implica el saber comunicar, relacionarse, comprender al otro, regular las propias emociones, adaptarse a las diferentes situaciones, resolver problemas de diversas formas.

Equipar con estas habilidades es fundamental y muy necesario, cuanto antes se empiece a trabajar en ello tanto en casa como en las escuela mejor.

  1. Establecer límites es sano

Se tiende a pensar que el establecer límites es de educadores autoritarios y ser muy afectivo es de educadores permisivos.

Buscando un equilibrio entre estos dos extremos logramos poner límites de la forma adecuada, en el momento preciso y en su justa medida, logrando que los niños sepan que “tienen que hacer…”

Esto les genera seguridad, compromiso, confianza y responsabilidad.

Nuestros niños/as necesitan que tanto familia como escuela trabajen conjuntamente estos puntos para fortalecer la educación y mejorar su efectividad teniendo siempre presente que ellos necesitan de nuestra afectividad para aprender, desarrollarse  y crecer saludablemente.

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