¡Neurociencia en el aula!


¿Cómo aplicar la neurociencia en el entorno escolar?

 

Existen ya muchos estudios que demuestran lo eficaz que es utilizar los conocimientos que se tienen sobre el cerebro en desarrollo de los alumnos.

Conocer el funcionamiento de los procesos cerebrales nos servirá para generar nuevas estrategias más exitosas, favoreciendo el desarrollo de las capacidades personales tanto a nivel intelectual como emocional y social en profesores/as y alumnos/as.

Los recursos y potencial ya se encuentra en cada uno, si lo sabemos y logramos potenciarlo tendremos mayores  resultados y un mejor ambiente.

 

¿Qué se sabe del cerebro y como lo podemos aplicar en el aula?

 

  • Plasticidad cerebral: el cerebro es moldeable y cambia como consecuencia de la experiencia y el pensamiento.

Entrenar mediante repetición, excitación, novedad, concentración, sorpresa, confrontación, imaginación..

  • Neurogénesis: formación de nuevas neuronas.

Podemos favorecer este proceso mediante la exposición a entornos cognitivamente estimulantes o la práctica de ejercicio físico entre otros.

  • Desarrollo cerebral: el cerebro se va desarrollando y madurando con la edad, tener en cuenta que el cerebro del niño no funciona aun como el del adulto.

Hay que tener en cuenta los periodos sensibles para favorecer estos cambios y evolución.

  • Neuroaprendizaje: existen diferentes estilos de aprendizaje, tipos de inteligencia y canales de representación sensorial.

El aprendizaje por experiencia genera conexiones más fuertes y duraderas.

El aprendizaje por asociación es favorable porque se parte de lo que ya se aprendió y conectó sinápticamente de forma previa.

Las neuronas espejo son importantes no sólo para imitar conductas sino también para observar a las otras personas para interactuar con ellas, entenderlas y aprender.

  • Cerebro social y emocional: 

Somos seres sociales y nos inclinamos por comportamientos cooperativos.

Somos seres emocionales, por lo que aprendemos aquello que es significativo para nosotros y nos implica de alguna forma.

  • Motivación: Tenemos dos circuitos.

El de la amenaza y dolor: da lugar a la desmotivación y a mecanismos de defensa que hacen que se evite el comportamiento.

El del placer o la recompensa: Se libera dopamina que hace sentir bien y se tiende a repetir las acciones que provocan esta buena sensación.

El profesor debería reforzar positivamente, tener en cuenta las necesidades individuales, trabajar las expectativas ayudando a establecer objetivos alcanzables donde lo que se obtenga sea un resultado querido por el alumno.

  • Procesos cognitivos:

Percepción: Tener en cuenta como cada uno construye individualmente lo que percibe, para trabajar  mejor en el aula, respetando y enriqueciéndose con la diversidad.

Atención: capacidad para focalizar, reforzar circuitos, útil para planificar, resolver problemas y tomar decisiones. Con el entrenamiento podemos mejorar esta y muchas otras capacidades.

Memoria: Nuestra memoria de trabajo está constantemente comparando los nuevos sucesos con la información ya almacenada.

Esta actividad consume mucha energía, por lo que se tiende a economizar creando automatizaciones.

Hacer las cosas de forma automática en ocasiones es de mucha utilidad pero en otras puede limitar y es bueno ser conscientes de ello para poder actuar en consecuencia.

Lenguaje: el lenguaje y la comunicación son muy subjetivos y llevan a constantes malos entendidos, por lo que el profesor deberá identificar que han entendido los alumnos para estar seguros de que los objetivos son los mismos…

 

¿Son necesarios Neuroeducadores?

 

Se habla de la importancia de que el docente tenga conocimientos más amplios del funcionamiento del proceso de aprendizaje y de como se desarrolla el cerebro del alumno.

El término a utilizar es indiferente, pero si es realmente importante utilizar todo el conocimiento que la neurociencia nos está aportando en este sentido.

La neurociencia aporta al profesor los últimos avances para ser un buen líder, un inspirador, un modelo del que aprender y al que seguir.

Así como para conocer mejor y aplicar técnicas de motivación, de gestión emocional, fomentar el trabajo en grupo, la cooperación y favorecer la consecución de objetivos individuales y grupales.

Es imprescindible adaptarse a los cambios y educar a los niños y jóvenes para que sean flexibles, críticos, competentes, se sientan preparados para afrontar retos y vivan una vida plena.

 

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